Aromaterapia


ES UN TRATAMIENTO NATURAL QUE UTILIZA TERAPÉUTICAMENTE LOS EFECTOS PRODUCIDOS POR LOS AROMAS

TERAPIA CON FRAGANCIAS
Los aromas ocupan un lugar protagonice- entre las informaciones y los recuerdos que guarda el inconsciente. Una vez que los sentidos reciben un
EN EL ORGANISMO. estímulo olfativo, éste actúa sobre la corteza cerebral para luego pasar al plano
consciente. De ahí que algunos estímulos del ambiente puedan influir en
nuestros pensamientos y sensaciones.
Aunque en cada persona se dan asociaciones particulares, hay ciertos aromas cuya influencia es casi universal. La aromaterapia utiliza terapéuticamente los efectos producidos por los aromas y para eso emplea aceites esenciales extraídos de las plantas. Algunos se utilizan como estimulantes o tranquilizantes, otros como antisépticos o antifúngicos. Desde la antigüedad se emplean aceites por sus propiedades medicinales: en procesos digestivos o respiratorios, para trastornos reumáticos o nerviosos y para distintas afecciones en los vasos sanguíneos, el hígado, la tiroides, el útero, las glándulas suprarrenales, etcétera.
Uno de los usos actuales más extendidos es la armonización física, mental y espiritual, en la que se combinan masajes y baños aromáticos, que tonifican y equilibran el organismo. También como apoyo para la medicina convencional (nunca como reemplazo), sobre todo para ayudar a eliminar efectos desagradables de algunos tratamientos o medicaciones o para fortalecer las energías.

LA GÉNESIS
En casi todos los cultos antiguos se utilizaban aceites vegetales sobre el cuerpo, como escudos protectores contra los malos espíritus o como ungüentos curativos o cicatrizantes. Sin embargo, se considera a los egipcios como los descubridores de la aromaterapia, ya que empleaban una forma primitiva de destilación para extraer los aceites esenciales de las plantas: las calentaban en ollas de arcilla con la boca cubierta por un filtro de lino y, cuando el vapor subía, los aceites esenciales quedaban impregnados en el filtro. Luego estrujaban el filtro y utilizaban el aceite para diversas prácticas medicinales y religiosas.
Los griegos modificaron el sistema para preservar mejor la fragancia y la pureza de los aceites y los usaron en forma de ungüentos o incorporados a sus baños y alimentos (Hipócrates decía que el baño y los masajes con aceites esenciales aseguraban la longevidad). Los árabes perfeccionaron aun más el método. El médico, astrónomo y matemático Avicena introdujo un sistema de refrigeración que permitió aislar los principios activos de los aceites, obteniendo mayor pureza.
El término "aromaterapia" apareció en el siglo XX, acuñado por el químico francés Rene Maurice Gattefossé. Un día, Gattefossé sufrió una quemadura en una mano; como experimento, la sumergió en un recipiente con aceite esencial de lavanda y comprobó sus efectos curativos. Más tarde publicó un libro sobre las propiedades aromáticas de las plantas y su utilización para preservar la salud.
Otro gran protagonista fue el médico y cirujano Jean Valnet, quien utilizó aceites esenciales para curar heridas y quemaduras de los soldados durante la Segunda Guerra Mundial. Por último, a fines de la década del 50, la bioquímica francesa Marguerite Maury desarrolló técnicas cosméticas y de masajes con aceites esenciales.

PLANTAS MÁGICAS

En la Edad Media, paraíso de brujas y curanderos, algunas plantas con propiedades medicinales pasaron a ser "plantas mágicas": se creía que su perfume penetraba en el mundo de los espíritus y que hacían descender los genios etéreos a la Tierra. La reina de las plantas mágicas fue la mandragora, que "hacía sortilegios y provocaba sueños dorados". La raíz tiene una forma parecida a la del cuerpo humano, lo que hacía que la reverenciaran como fetiche y protectora del hogar. Los ungüentos y los aromas de belladona servían para turbar la imaginación y, según la dosis, para provocar alegrías o temibles pesadillas. Fue también una planta célebre en la Edad Media, tanto que se la llamaba "la hierba de las brujas".

COMPOSICIÓN Y PROPIEDADES

Las propiedades terapéuticas de los aceites esenciales se miden según su composición química. Se considera que algunas de las sustancias que los componen tienen propiedades benéficas. Por ejemplo:
* Alcoholes. Los que contienen alcoholes, como el linóleo, tienen propiedades bactericidas, desinfectantes y descongestivas.
* Fenoles. Antisépticos y bactericidas.
* Aldeídos. Tónicos, antiinflamatorios, desinfectantes e hipotensivos. Hay que tomar ciertas precauciones con el uso porque pueden ser irritantes para la piel, como el aceite esencial de limón.
* Ketones. Calmantes, analgésicos, sedantes, digestivos, estimulantes y expectorantes. Se usan en fórmulas de alta disolución.

LOS ACEITES ESENCIALES
Los aceites esenciales son el resultado de una serie de procesos químicos que se operan en las plantas, originados por la radiación solar, el aire, el suelo y la presencia o ausencia de agua. Todas estas variables son las que determinan que, de ejemplares de una misma especie, se puedan extraer compuestos químicos totalmente diferentes.
Las esencias se encuentran en los vegetales (flores, frutos, hojas, tronco, tallos). Son sustancias hiperconcentradas y livianas, volátiles y en general insolubles en agua, muy sensibles a la acción de la temperatura y de los rayos ultravioleta.
Hay tres métodos básicos de extracción de aceites esenciales:
* Exposición al sol. Es el método más antiguo y consiste en sumergir la planta en aceite vegetal y exponerla al sol durante unas semanas. El producto obtenido se usa para baños, masajes y cremas.
* Presión fría. Sirve para extraer el aceite esencial de los cítricos (aceites de bergamota, lemongrass, etcétera) y se obtiene presionando las cascaras con un instrumento especial.
* Destilación. Es el método más específico. Se pone a calentar la planta en un recipiente con tapa, mientras se calienta agua debajo. El vapor circula a través del recipiente junto con el aceite esencial (en estado gaseoso). Luego el vapor es enviado hacia una espiral refrigerada, allí es condensado y el agua y el aceite se separan por decantación.
Para conservar la calidad de los aceites esenciales por largo tiempo, deben guardarse en un lugar fresco y oscuro, en un frasco herméticamente cerrado. Esto ayudará a que mantengan su vitalidad química y energética.

CÓMO SE APLICAN
Más allá de sus efectos terapéuticos, el uso de aceites esenciales es muy placentero, ya que de inmediato uno se siente envuelto por bellos y plácidos aromas que le devuelven la serenidad y la sensación de bienestar. ¿Cómo aplicar los aceites? Hay varios métodos:
* Masajes. Es la forma más utilizada y, a la vez, la más completa. Se usa una crema base o un aceite vehículo que la piel absorbe aproximadamente una hora después de aplicado, penetrando en los tejidos.
* Baños. Básicamente relajantes y sedantes. En una bañera con agua caliente se agregan más o menos 15 gotas de aceite esencial puro. Hay que quedarse unos 20 minutos para que penetre en la piel y, en general, se combina con un secado con suaves golpeteos de toalla y un rato de reposo.
* Hornillo y vaporizador. Se usan para mantener buenos niveles energéticos en el ambiente. En el caso de los hornillos, se aconseja usar agua pura para la bandeja.
* Compresas, cremas y lociones. Se emplean para aplicaciones locales. Las compresas llevan como base un lienzo de gasa estéril que se sumerge en agua con aceite esencial.
Entre las precauciones básicas hay que recordar que los aceites esenciales no se deben ingerir, salvo en diluciones homeopáticas y bajo supervisión. Tampoco deben aplicarse en los ojos o sobre heridas abiertas. En todos los casos se aconseja una dilución previa, porque los aceites esenciales puros pueden causar irritación en la piel.
Por último, se recomienda siempre consultar al médico antes de iniciar un tratamiento.

LA AUTOCURACIÓN

La aromaterapia es una técnica con sus propios fundamentos y son los aromaterapeutas profesionales quienes mejor saben aplicar los aceites esenciales para cada situación particular. Sin embargo, algunas facetas del arte de los aromas pueden servir a la autocuración, es decir, podemos usarlos nosotros mismos para ayudar al cuidado y a la belleza general del cuerpo y evitar dolores musculares, gripe, estrés, resfriados, etcétera. Por ejemplo, unas gotas de aceite de lavanda o rosa en agua pura permite crear un agua facial que refresca el rostro. Aromatizar con ciertas fragancias una habitación (con difusores, velas u hornillos) se relaciona positivamente con la mente, las emociones y la respiración. También se elaboran perfumes artesanales, mezclando el aceite con alcohol etílico o vodka.

LA BASE

Cuando se utiliza aceite esencial en un masaje, nunca hay que aplicarlo puro sobre la piel. Hay que diluirlo primero en un aceite base, que actúa como vehículo y diluye las esencias, para evitar irritaciones y permitir que se deslice bien. Los más adecuados para eso son los aceites vegetales, sin aromas ni aditivos y prensados en frío. Los aceites de base más usados en aromaterapia son los de almendra, pepita de uva, jojoba, girasol, germen de trigo, durazno y damasco, entre otros.
Los aceites se oxidan con el paso del tiempo. Para conservarlos se deben guardar en un lugar fresco y seco (o en la heladera), en un frasco de vidrio oscuro con tapa hermética. Para retardar el proceso de oxidación, también sirve agregar unas gotas de aceite de germen de trigo.

ALGUNOS ACEITES Y SUS USOS
* Bergamota. Se usa como antiséptico y para tratar la depresión y los problemas de la menopausia. En cremas, para combatir eczemas, acné y psoriasis.
* Canela. Estimulante y antiséptico. Se emplea en la prevención de gripes y resfríos.
* Cedro. Calmante y armonizante. Ideal para la tos seca. También para los tratamientos de caspa y caída del cabello.
* Ciprés. Antiséptico, diurético y antirreumático. Para tratar acné, várices y problemas intestinales y urinarios.
* Enebro. Desintoxicante y diurético. Es muy usado para preparar baños y masajes para la celulitis y para tratar el dolor de muelas.
* Eucalipto. Descongestivo. Se usa para aliviar resfríos, tos y dolores de cabeza.
* Geranio. Diurético y astringente. También sirve para el equilibrio mental y emocional. Trata la ansiedad, la depresión y el pánico, además de diarreas y eczemas.
* Incienso. Se utiliza como calmante y como complemento en cremas rejuvenecedoras. También ayuda a la meditación.
* Jazmín. Relajante. Sirve para tratar la depresión y para el cuidado de la piel.
* Jengibre. Útil para la tos seca y el dolor de garganta.
* Limón. Purificante, antiséptico y antiácido. Se usa para tratar síntomas gripales, dolor de garganta, hemorragias nasales y cistitis. También como refrescante y estimulante del sistema linfático.

* Manzanilla. Relajante y reparador del sueño. Ideal para calmar estados de tensión y para problemas en los oídos, encías y tejidos blandos.
* Melisa. Calmante y relajante. Sirve para proteger la piel.
* Menta. Refrescante y estimulante. Se usa para la gripe, los resfríos, el dolor de muelas y de cabeza, los desmayos y los vómitos.
* Naranja. Para la depresión, la angustia y el insomnio.
* Pachuli. Calma y levanta el espíritu, por lo que se usa en tratamientos contra el pánico y la ansiedad.
* Pino. Se emplea para tratar la sinusitis, la incontinencia y la fiebre del heno.
* Pomelo. Refrescante. Ideal para combatir gripes y resfríos.
* Romero. Estimulante cardíaco y hepático. Se usa como ingrediente de champús y para tratar artritis y migrañas.
* Rosa. Calmante y tonificante. Ideal para tratar problemas femeninos y piel seca o envejecida.
* Salvia. Relajante, antidepresivo y calmante. Ideal para el estrés y la tensión, el asma, infecciones de la garganta y problemas en muelas o encías.
* Sándalo. Relajante y armonizador. Se usa en tratamientos por ansiedad, pánico, impotencia y cistitis.
* Tea tree (árbol de té). Antiséptico, antimicótico, antiviral y cicatrizante. Se emplea para tratar afecciones de la piel, picaduras, herpes y resfríos.
* Tomillo. Purificador y estimulante. Es utilizado para prevenir infecciones y reforzar los sistemas inmunológico y circulatorio. También para el dolor de garganta y la tos.
* Ylang-ylang. Calmante y relajante. Se usa para cuidar la piel y para calmar la ansiedad y el pánico.

FRESCA LAVANDA

Uno de los aceites esenciales más populares es el de lavanda, de larga tradición como armón izado r general, liberador de tensiones, relajante, antiséptico, suavizante, cicatrizante y reparador de los músculos cansados. El aroma de la lavanda es potente y único: floral, dulce, delicado, embriagador... Recuerda los perfumes de la infancia, que huelen siempre a limpio y fresco.
Se lo utiliza sobre todo en masajes, hornillos, baños, compresas y cremas para suavizar la piel, aunque también se lo emplea para aliviar lastimaduras, quemaduras, golpes, acné, psoriasis y otros problemas cutáneos. Mezclado con enebro y romero, se lo usa en tratamientos para los dolores auriculares.
Sobre todo, la lavanda induce a la relajación y la calma.