Digitopuntura



TÉCNICA ORIENTAL QUE TRABAJA POR PRESIÓN DE LOS DEDOS Y APUNTA A ARMONIZAR LA ENERGÍA QUE CIRCULA POR EL CUERPO.

DEDOS QUE ARMONIZAN
La digitopuntura se basa en la teoría de los meridianos de la medicina china y consiste en la estimulación de determinados puntos del cuerpo, para equilibrar la circulación de la energía por el organismo y regularla en la zona del órgano tratado.
No es un método de curación, sino de armonización y de alivio de dolores y otros síntomas. Los puntos sobre los que trabaja -los mismos que se activan con la acupuntura- se alinean sobre los meridianos que recorren el cuerpo y suman alrededor de 800, aunque no todos tienen la misma importancia ni la misma influencia sobre la función o el órgano tratado. Sintéticamente, la filosofía china habla de la energía vital, Qi, que recorre el cuerpo a través de los meridianos y mantiene un equilibrio perfecto entre las fuerzas yin y yang (ver Acupuntura en el Capítulo 1). Cualquier alteración de ese equilibrio o bloqueo del Qi tiende a generar desarreglos y enfermedades. La acupuntura con agujas y la digitopuntura por presión dactilar estimulan el punto afectado y ayudan a eliminar el bloqueo, permitiendo el normal funcionamiento del órgano afectado y equilibrando la energía que se había descontrolado, haciendo que se pongan en marcha los mecanismos de defensa.
La digitopuntura puede aplicarse sobre el propio cuerpo o sobre el cuerpo de otra persona y es una técnica muy extendida en el mundo, sobre todo en Japón. En las últimas décadas (en general acompañando a otros tratamientos) ha crecido mucho también en Europa y América.

EL SHIATSU
Shiatsu es una palabra de origen japonés compuesta por dos términos: shi, que significa "dedo", y atsu, "presión". Su origen se remonta a miles de años atrás, cuando los sistemas de masaje chino fueron exportados a Japón y allí evolucionaron, con más o menos variantes. En el caso del shiatsu, se trata de un tipo de medicina energética que se rige por principios muy similares a los de la digitopuntura y la acupuntura, dado que actúa sobre los meridianos del organismo para regular el flujo de la energía. Pero también incorpora elementos de la fisioterapia y la osteopatía, entre otros, y suele combinarse con un trabajo de respiración, ejercicios físicos y dieta. El formato de shiatsu clásico es el creado y enseñado por el maestro japonés Tokujiro Namikoshi, quien lo describía "como el amor de madre; la presión sobre el cuerpo estimula la fuente de la vida". Namikoshi nació en 1905 y aprendió sus primeras nociones tratando de curar por presión los dolores de su madre -enferma de un grave reumatismo—; luego lo sistematizó, precisando dónde debía ejercerse la presión, con qué intensidad, la posición de los dedos, etcétera.
En 1940, fundó el Instituto Japonés de Shiatsu en Tokio y logró la aprobación del método por parte del Ministerio de Salud de Japón, que lo define como un tratamiento que "mantiene y mejora la salud, contribuye a aliviar ciertas enfermedades (molestias, dolores, estrés, trastornos nerviosos, etcétera), activando a la vez la capacidad de autocuración del cuerpo humano No tiene efectos secundarios".
Igual que otras terapias orientales, el shiatsu se aprende de un maestro entrenado, que a su vez ha aprendido de otro maestro, garantizando así la exactitud en la transmisión de la técnica.

ESCUELAS EN JAPÓN

En Japón, el shiatsu coexiste oficialmente con la medicina occidental y el público lo elige en general como terapia preventiva y complementaria. Existen varias escuelas:
* Escuela de Namikoshi. Es la más pura y popular y la única reconocida por el Ministerio de Salud.
* Zen Shiatsu (o Masunaga). Apunta principalmente al vínculo entre shiatsu y espiritualidad.
* Otras variantes de escuelas, que funcionan en Japón y otros países del mundo, son Shiatsu Macrobiotia), lao Shiatsu, Ohashi Shiatsu y Shiatsu en Movimiento.

EL WATSU

Es una especie de masaje flotante, que combina la técnica del shiatsu con el ambiente acuático. Se realiza en una piscina, con agua a aproximadamente 35° C para aumentar la sensibilidad de los tejidos y favorecer la circulación sanguínea. Lo que hace el terapeuta es simplemente facilitar la relación que se establece entre el paciente y el agua, mientras masajea los puntos de tensión muscular, alternando momentos de actividad con otros de quietud y relajación. Es una técnica muy aplicada en Japón, pero que también ha llegado a varios spa de Estados Unidos y Europa.

LOS PUNTOS DE PRESIÓN
Generalmente se utilizan los dedos pulgar, índice y mayor, aunque se pueden usar también las palmas e incluso los nudillos y los cantos de las manos. Los puntos de presión son centros de energía, alineados a lo largo de los meridianos, y en ellos la piel se pone sensible bajo presión y hasta llega a doler espontáneamente cuando hay un desarreglo, lo que le da al terapeuta la pauta de que hay algún problema en el órgano correspondiente. Las sesiones se realizan en el suelo, sobre un futón japonés, una colchoneta o una manta (la superficie no debe ser muy blanda, porque absorbe parte de la presión y el masaje pierde eficacia). El paciente debe estar acostado o sentado, cómodo y relajado, vestido con ropa de algodón holgada, sin anillos, collares, cinturones o nada que apriete. El terapeuta realiza movimientos armónicos, no sólo con sus manos sino con todo su cuerpo. Generalmente se empieza con el paciente acostado boca abajo, por la parte superior de la espalda, y se va bajando hacia las piernas. Luego se gira el cuerpo hacia un costado y se sube por las piernas, el abdomen y el costado del tórax. Finalmente, boca arriba, se presionan los meridianos anteriores y se termina en la parte anterior del pie.
La sesión dura entre 60 y 90 minutos y provoca una grata sensación de bienestar y relajación. Es probable que luego se sienta cansancio e incluso puede aumentar el dolor, pero es sólo la primera reacción frente al estímulo energético, que indica que ha comenzado el proceso terapéutico.

APLICACIONES Y CONTRAINDICACIONES
Por tratarse de una terapia holística, la digitopuntura trata los problemas en forma personalizada: un trastorno sencillo puede desaparecer muy rápidamente -incluso con una sola sesión—, aunque hay otras molestias que requieren por lo menos una sesión semanal durante unos meses, o más frecuencia en casos agudos.
Se utiliza en general para tratar una amplia variedad de enfermedades comunes, aunque también está indicada para conseguir una buena relajación del cuerpo y como método preventivo, para mejorar la salud y la calidad de vida.
Entre las molestias habituales que se tratan con digitopuntura, figuran los dolores musculares y de cabeza, los trastornos relacionados con el estrés, la artritis, el asma, problemas digestivos y de la piel, insomnio, amigdalitis y bronquitis, anorexia, etcétera. Sirve también de ayuda en los tratamientos para adelgazar, para dejar de fumar y para la depresión. Y sobre todo para calmar los dolores, porque funciona como anestésico y analgésico. En principio no tiene contraindicaciones, aunque hay que tomar ciertas precauciones:
* No debe ser practicada inmediatamente después de comer y tampoco muy lejos de las comidas.
* No debe aplicarse presión sobre zonas inflamadas, heridas o cicatrices. Tampoco en personas que tienen fiebre alta o enfermedades infecciones.
* En la mujer, no hay que practicarla durante los períodos menstruales ni los embarazos.
* Tampoco en personas con enfermedades graves o que están muy deterioradas.

ANESTESIA CON DIGITOPUNTURA

La digitopuntura comenzó a experimentarse como opción anestésica en los años 70, pero pasó más de una década hasta que empezó a tomar cierta consideración en Occidente, donde hoy sólo se la acepta en forma parcial y nunca para cirugías de importancia.
Los especialistas prefieren hablar de analgesia, ya que el paciente permanece consciente y no experimenta relajación muscular. Tiene la ventaja de que la recuperación es más rápida, igual que la cicatrización de las heridas, y que los dolores posoperatorios son menores. Es una opción a considerar en casos de enfermos cardíacos o ancianos, que no podrían soportar una anestesia común, o para intervenciones muy pequeñas y sin riesgos.