El Parto con Cesarea
Si tuviste tu bebé por medio de una intervención quirúrgica, en vez de parto vaginal, entonces existen algunas diferencias esenciales en tu recuperación y rehabilitación. Aun cuando casi todas las intervenciones quirúrgicas de esta naturaleza se llevan a cabo con anestesia regional (en lo cual la madre esta insensibilizada desde la caja torácica hacia abajo), permanece despierta y cubierta de tal manera, que no puede ver la intervención, pero si puede ver al bebé justamente cuando acaba de nacer. Ocasionalmente es necesaria la anestesia general (la madre esta dormida). En el último caso, los pulmones tienen necesidad de una re expansión inmediata. Tan pronto como despiertes, inhala unas diez veces lenta y profundamente, de manera que tus costillas se expandan desde el fondo. Una vez que estés fuera de la sala de recuperación, sigue practicando los ejercicios de respiración profunda cada hora mas o menos, y también practica la respiración diafragmática. Estos ejercicios de respiración, te ayudaran a que se desprenda cualquier flema o mucosidad que haya quedado en tus pulmones durante la cirugía.
Puesto que es importante eliminarlas para impedir una neumonía, respira profundamen-(???), haz “HUFF”. Este “HUFF” no es tan incomodo como la tos y si inhalas suficiente aire primero y después al exhalar haces un “JA” breve y agudo, podrás expulsar la mucosidad. La incisión te molestara pero no te preocupes por las puntadas, están tan fuertes en ese momento como en cualquier otro.
Puesto que te ayudarán a dejar la cama al día siguiente, empieza a prepararte tan pronto te sea posible.
Primer día
Practica numerosos círculos lentos y amplios con los tobillos
Empuja las piernas hacia abajo sobre la cama, con mucha fuerza, de manera que las rodillas se endurezcan y tus glúteos se opriman una contra otra.
Empieza a apretar el piso pélvico. Aun cuando no sufriste el estiramiento vaginal esos músculos se vieron distendidos con el embarazo, y necesitan de un fortalecimiento adicional después del parto.
Lentamente, flexiona y extiende las rodillas, una tras otra.
Mecánica corporal en la cama. Puede dificultarse el movimiento para voltearte de un lado a otro, pero los cambios frecuentes de posición, te ayudaran a expulsar las acumulaciones dolorosas de gases. Si quieres voltearte del lado izquierdo, flexiona solamente la rodilla derecha, después lleva la rodilla derecha hacia la izquierda. A esto se le conoce como rodamiento de tronco, y elimina la torsión del área de la incisión.
También trata de exhalar, a medida que giras, un quejido o gemido estará bien, simplemente no retengas el aliento.
Un vez que estés de lado, practica algunas inclinaciones pélvicas y ejercicios del piso pélvico, para ayudar a estimular la vuelta al funcionamiento de tu intestino y vejiga.
Pronto alguien te ayudará a ponerte de pie. Si dispones de tiempo, repasa el método que mencionamos anteriormente.
Una vez que estés de pie, trata de pararte con una buena postura. Si te inclinas sobre la incisión, tus pulmones e intestinos se verán oprimidos por falta de espacio.
Segundo día
Empieza a apretar lentamente el abdomen a medida que exhalas. El hacer esto te será difícil, pero pide a tu instructor que te ayude alentándote, ya que el incremento de la circulación, debido al ejercicio, ayudara a la cicatrización de la incisión, en tanto que la contracción de los muslos, de hecho, unirá más los bordes.
Tercer a quinto día
Repite el ejercicio de estrechamiento abdominal y para el quinto día empieza a hacer además la inclinación pélvica.
Deberás proceder con mucha lentitud, fijándote un ritmo sobre una base cotidiana; probablemente tengas que duplicar el número de días dedicados a cada uno de los pasos de la secuencia.
Pospón el ejercicio hasta que consultes a tu medico, si te causa alguna incomodidad. Ya que tanto el embarazo, como los meses que siguen al parto, son épocas de un cambio tremendo, estos ejercicios deberán empezar a hacerte pensar en la belleza natural de tu cuerpo y sus sorprendentes capacidades.
