EL TAO
BASADO EN LA DICOTOMÍA YIN Y YANG, EL TAO CONCIBE EL SEXO COMO UNA INSTANCIA SUPERIOR, QUE PERMITE ALCANZAR LA INMORTALIDAD.
BASES FILOSÓFICAS
Los principios del Tao, que se venían transmitiendo de generación en generación a lo largo de los siglos, fueron recopilados por Lao Tsé, en el siglo VI antes de Cristo, en el Tao Te Ching.
Allí Lao Tsé parte de la dicotomía básica de la filosofía china: los opuestos complementarios yin y yang, que se unen y se transforman mutuamente y producen un intercambio de energía, que constituye la misma fuerza vital que fluye del ser humano. El yin es la energía femenina, la tierra, la luna y la fuerza mental. El yang es la energía masculina, el cielo, el sol y la fuerza física. Para los taoístas, la armonía sexual y la unión del hombre y la mujer nos pone en comunicación con las fuerzas infinitas de la naturaleza, y esto sólo se puede lograr a través del Tao, la energía, el movimiento y el cambio constante. Según esta doctrina, el sexo es una instancia superior que, por un lado, permite curar una gran cantidad de enfermedades (debilidad en los huesos, alteraciones del sistema circulatorio y la presión sanguínea, irregularidades de los ciclos femeninos, etcétera). Pero además, en tanto ayuda a alcanzar la energía del cuerpo, el sexo permite también acceder a la longevidad y, en un sentido más profundo, a la inmortalidad.
INTERPRETACIONES
El Tao es una filosofía compleja y sus enseñanzas no siempre fueron bien comprendidas por Occidente. Algunos autores, sin embargo, han podido interpretarlo fielmente y, en algunos casos, adaptarlo a las necesidades y a la búsqueda espiritual del hombre actual.
En El Tao del amor y el sexo, la autora Jolan Chang menciona tres conceptos básicos que distinguen al Tao amoroso de otros textos. El primero es que el hombre debe aprender a encontrar el intervalo correcto de eyaculaciones de acuerdo con su edad y sus condiciones físicas. El segundo es que la eyaculación no representa el momento de mayor éxtasis para el hombre y, por lo tanto, el sexo tiene muchas otras posibilidades (un concepto revolucionario que también tomó el Tantra). El tercero es la importancia de la satisfacción femenina.
La antropóloga Zaihong Shen, en su libro Sexo que cura: el poder del yin y el yang, analiza las técnicas de curación a través de la energía sexual (por ejemplo, dolencias que se curan por medio de una determinada cantidad de impulsos o rotaciones del pene dentro de la vagina). Shen reinterpreta las enseñanzas de los sexólogos chinos y las adapta a las parejas de hoy, presentando técnicas de respiración, ejercicios para conseguir mayor flexibilidad y aumentar la resistencia, afrodisíacos naturales, estrategias para preparar el lugar y el clima perfectos, etcétera.
Otra interpretación interesante es la de Mantak Chia en su libro El hombre multiorgasmico, donde expone la idea de que los hombres -igual que las mujeres- pueden experimentar orgasmos múltiples en la medida en que separen el orgasmo de la eyaculación, algo que los chinos saben desde hace milenios pero que no siempre estuvo tan claro para los occidentales. Para Chia, la energía sexual es la usina de energía más importante. Por lo tanto, si el hombre aprende a conservarla, dispondrá de una fuente inagotable vitalidad.
GLNGKO BILOBA
Es una de las hierbas más vendidas en Estados Unidos, sobre todo para
tratamientos contra AJzheimer, infartos múltiples, problemas de memoria, etcétera. Según los expertos del Tao es, además, uno de los más patentes afrodisíacos naturales. El gingko biloba (se extrae de un árbol nativo de China) posee flavonoides (gingkoloides y heterósidos), que actúan sobre el sistema vascular y cumplen una función oxigenadora y antioxidante.
La medicina china lo utiliza desde hace siglos como un potenciador de la energía sexual, lo que despertó el interés de la ciencia occidental. Ésta lo considera útil para el tratamiento de las disfunciones eréctiles ya que, por sus propiedades de relajación sobre los vasos sanguíneos, puede incrementar el fluido de sangre para lograr una erección.
