Gemoterapia
UTILIZA LOS PODERES CURATIVOS DE LAS PIEDRAS, CON LA IDEA DE QUE CONTIENEN E IRRADIAN LAS ENERGÍAS DE LA TIERRA.
CRISTALES SANADORES
De acuerdo con los postulados de la gemoterapia, el poder curativo de las piedras se basa en las vibraciones atómicas y moleculares que dan origen a la materia y a la vida. Esto significa que los cristales contienen e irradian las energías que emite el planeta.
La base filosófica está en la sabiduría de los antiguos Vedas de India, que utilizaban las piedras preciosas como armonizadores de los centros vitales (llamados chakras) que rigen la energía de los cuerpos material y astral. En este sentido, esta técnica se alinea con otras disciplinas holísticas como la homeopatía, la acupuntura, la aromaterapia y la cromoterapia. Los cristales, según esta teoría, tienen la capacidad de transmitir, amplificar y focalizar todos los tipos de energía que afectan al universo y, por tanto, ayudar a recuperar la salud de los pequeños microcosmos humanos. Las distintas clases de piedras emiten una frecuencia de onda que puede armonizar los desequilibrios del aura humana y restablecer el orden, y por eso resultan herramientas útiles para la medicina complementaria. El poder de las piedras se relaciona con su calidad: se considera que las más claras y brillantes tienen más potencia, y las opacas y oscuras menos. Cada cristal emite una vibración particular, por lo tanto cada variedad y cada tipo tiene la capacidad de trabajar sobre distintos centros de energía del organismo.
Las propiedades de las piedras son utilizadas de distintas maneras por la gemoterapia. Por un lado, para armonizar los chakras; por otro, para tratar enfermedades físicas y para preparar cremas de belleza y elixires curativos.
DESDE EL PRINCIPIO
El interés por las piedras se reconoce en los vestigios más antiguos de la humanidad. Leyendas de civilizaciones prehistóricas como Mu, Lemuria y Atlántida ya hablaban del estudio de las gemas sagradas.
También los egipcios utilizaban los cristales como fuentes medicinales y para hacer predicciones. Sin embargo, la base más clara y sólida de la gemoterapia está en las técnicas hindúes recopiladas en el Ayurveda. Estas técnicas enseñan a emplear las piedras preciosas reduciéndolas a cenizas (llamadas "bhasmas") y transformándolas luego en soluciones y elixires que se utilizan para neutralizar las energías negativas y tratar enfermedades.
En América, las civilizaciones maya, azteca e incaica empleaban cristales (sobre todo el cuarzo) para diagnosticar y curar enfermedades. También los griegos y romanos conocían el uso medicinal de las piedras y, en Oriente, las medicinas china y japonesa las utilizaban regularmente.
La Edad Media fue una época dorada para las gemas, sobre todo a partir del reinado de la alquimia, con la que se elaboraban misteriosas recetas. En los siglos XIX y XX, también la medicina antroposófica comienza a utilizar una enorme variedad de piedras para elaborar medicamentos.
Hoy, la gemoterapia está dejando de ser ámbito de magos y hechiceros para transformarse en una disciplina terapéutica dentro de las llamadas terapias alternativas.
Los SIETE CHAKRAS
La filosofía hindú habla de siete centros energéticos o chakras:
* Muladhara. En el extremo inferior de la columna, controla glándulas suprarrenales, intestino y apéndice.
* Svadhisthana. Situado en la zona genital, controla los órganos reproductores.
* Manipura. Área umbilical. Controla bazo, hígado y sistema digestivo.
* Anahata. En el centro del pecho, rige corazón, pulmones, diafragma y timo.
* Vishudda. En la tercera vértebra cervical, controla tiroides y laringe.
* Ajna. Ubicado en la frente, entre los ojos, rige los centros inferiores del cerebro y la glándula pituitaria.
* Sahasrara. Desde la coronilla, controla la glándula pineal y los centros superiores del cerebro.
LOS CUATRO ELEMENTOS
Scott Cunningham es un autor que ha escrito largamente sobre el poder de las piedras (publicó, entre otros, Enciclopedia de cristales, gemas y metales mágicos). Una de sus teorías asocia a las piedras con cada uno de los cuatro elementos y, a la vez, con un tipo de energía: proyectiva (fuerte, con movimiento, que fortalece la mente) o receptiva (relajante, interna, que estimula la meditación). Según esta combinación, Cunningham habla de gemas de fuego, de agua, de aire y de tierra. Entre las gemas de fuego, por ejemplo, el hematite tiene energía proyectiva y, por lo tanto, se relaciona con la protección y el asentamiento de la energía. Entre las gemas de agua, la amatista, con energía receptiva, es una piedra que ejerce influencias benéficas sobre el amor y los sueños.
CÓMO SE APLICAN
A efectos terapéuticos, los cristales pueden utilizarse de varias maneras. Una opción es poner piedras preciosas y semipreciosas sobre los chakras o centros de energía, para mejorar el sistema energético gracias a su patrón vibracional. Lo ideal es colocar sobre cada chakra la gema que le corresponde por color y energía.
Las piedras también pueden usarse pulverizadas para elaborar medicinas, a la manera en que lo enseñaban los Vedas, como se hacía en el antiguo Oriente y la América precolombina y como hoy lo hace la medicina homeopática moderna, que también se vale de algunos minerales pulverizados (lapislázuli, malaquita, turquesa) para elaborar sus medicamentos.
La fórmula original para preparar los remedios para gemoterapia (que no ha variado demasiado en la actualidad) indica ubicar la piedra en un medio acuoso -para retener sus patrones energéticos- y luego agregarle brandy orgánico o alcohol para preservarlo.
Estos preparados curativos no son drogas ni productos químicos (no reemplazan a los medicamentos tradicionales ni la visita al médico), sino que poseen el patrón energético de la piedra base y actúan de modo muy similar a los medicamentos homeopáticos, como un medio adecuado para una profunda armonización bioenergética.
Las gemas son una medicina sencilla y accesible y, en general, se utiliza acompañando a la terapia floral.
ALGUNAS PROPIEDADES
De acuerdo con la gemoterapia, éstas son las influencias que ejercen las piedras más comunes sobre lo físico, lo psicológico y lo espiritual:
* Ágata: Estimula la creatividad y la autoestima. Induce a un estado general de equilibrio y armonía.
* Aguamarina: Ayuda a eliminar resentimientos y miedos y armoniza el tercer y quinto chakra.
* Amatista: Estimula la intuición y armoniza la mente. Se utiliza contra el insomnio, el estrés y las jaquecas.
* Ámbar: Previene contra las energías nocivas. Está indicado para los problemas de memoria y de ansiedad.
* Cuarzo rosa: Calma el dolor por las pérdidas y aumenta la autoestima. Se lo relaciona con el chakra cardíaco.
* Esmeralda: Da calma y serenidad. Equilibra las actividades del sistema cardiovascular.
* Granate: Aporta creatividad y vitalidad. Es utilizado para ayudar en los tratamientos por problemas sexuales.
* Hematite: Refuerza la confianza en uno mismo y elimina la negatividad.
* Lapislázuli: Facilita la comunicación y combate la timidez. Está vinculado sobre todo con el chakra laríngeo.
* Malaquita: Actúa sobre el sistema nervioso y como desintoxicante general, especialmente contra la contaminación.
* Ónix: Empleado para revertir la inestabilidad emocional.
* Rubí: Fomenta el amor y los buenos sentimientos. También activa el chakra cardíaco.
* Sodalita: Ayuda a enfrentar situaciones difíciles, brindando una sensación de calma y armonía.
* Turquesa: Equilibra el cuarto y el quinto chakra, con grandes poderes de armonización en todos los niveles.
* Zafiro: Es una piedra que trabaja con la energía de todo el organismo.
HISTORIAS DE DIAMANTES
El diamante es la piedra preciosa por excelencia, de eterno brillo, hermosura y fortaleza. Antiguamente se lo utilizaba en tratamientos contra la locura y como veneno en forma de polvo; la gemoterapia moderna lo considera un gran condensador de energías.
Hay diamantes con historias trágicas. Se dice que el rey Federico 11 murió por sobredosis de diamante y que el Papa Clemente VII falleció por un tratamiento curativo con polvo de diamantes.
El legendario diamante de la mala suerte, el Hope, era llamado "el diamante azul de la corona". Perteneció a Luis XIV, fue robado durante la Revolución francesa y reapareció en Londres, en 1830. Se dice que toda la familia Hope murió en la indigencia y que desgracias similares les ocurrieron a todos sus otros dueños.
