Homeopatía



Es, DE ALGÚN MODO, LA MADRE DE LA MEDICINA COMPLEMENTARIA, YA QUE ABRIÓ EL CAMINO PARA CUESTIONAR PRECEPTOS ACEPTADOS DOGMÁTICAMENTE POR LA CIENCIA.

UNA NUEVA ETAPA
Cuando hace más de dos siglos el médico alemán Samuel Hahnemann planteó su famoso principio simila similibus curantur ("las cosas similares se curan con cosas similares"), comenzó una nueva etapa en la historia de la salud: la de la controversia entre los seguidores de la homeopatía y los defensores de la medicina alopática o tradicional, que responde al principio opuesto, es decir, curar con fármacos que produzcan el efecto contrario a los síntomas que presenta el paciente. Desde entonces hasta ahora, aun con dudas y prevenciones, la homeopatía no ha dejado de crecer y ser cada vez más aceptada por los círculos científicos tradicionales. El término viene del griego homoion ("similar") y pathos ("afección"), y consiste básicamente en una serie de principios que guían al profesional en la selección de la medicina apropiada para tratar cada enfermedad en cada enfermo particular y en la estimulación del organismo para que logre la curación por sus propios medios.

Los TRES PRINCIPIOS
La medicina homeopática se basa en tres principios:
* Ley de la similitud. Establece que una sustancia que en dosis tóxicas es capaz de provocar determinados síntomas en un individuo sano, puede eliminar los mismos síntomas en un individuo enfermo si es utilizada en dosis terapéuticas. Este principio no es nuevo (su génesis ya había aparecido en escritos e investigaciones de Hipócrates, Paracelso y otros) y significa que la enfermedad puede ser curada activamente por la introducción de un segundo estado de enfermedad similar al original, que pone en marcha las defensas naturales del organismo.
* Ley del medicamento único. La idea es tratar la sintomatología completa con un solo remedio, ya que se ve a la persona como una totalidad.
* Ley de las dosis mínimas. Cuanto más pequeña es la dosis de sustancia medicinal en la solución, la preparación tiene más alta potencia. Al elaborar un remedio homeopático, el principio activo es diluido muchas veces, hasta llegar a concentraciones muy pequeñas y, por lo mismo, muy efectivas.

HOMEOPATÍA Y ALOPATÍA
Al mismo tiempo que bautizó a su sistema "homeopatía", Hahnemann la opuso a la medicina ortodoxa de su tiempo, a la que llamó "alopatía", del griego allos ("distinto") y pathos ("afección").
Ya en la primera consulta se notan diferencias: el homeópata se toma un tiempo largo para un examen a fondo y para profundizar en la historia clínica. Hace preguntas como qué le gusta comer al paciente, cómo se relaciona con otras personas, cuáles son sus actividades diarias, etcétera. Así arma un retrato que le permitirá elegir el remedio único apropiado para tratar la totalidad de las dolencias, desarrollar e incrementar la resistencia a las enfermedades y mejorar la calidad de vida.
Según reconocen los propios médicos, la homeopatía no puede tratar cualquier enfermedad y depende en muchos casos de la cirugía y otras especialidades tradicionales. Reconocen limitaciones para enfrentarse a enfermedades genéticas, tumores y procesos quirúrgicos, aunque prometen buenos resultados con los procesos infecciosos, cefaleas, enfermedades ginecológicas, reumáticas y alérgicas y la sintomatología general por ansiedad y estrés, entre otras.

MEDICINA DE REYES

El príncipe Carlos de Inglaterra es un ferviente promotor de la homeopatía y la acupuntura, a tal punto que creó en su país la Fundación de Salud Integrada, entidad que desde hace tiempo viene trabajando por un mejor acceso de la población a las terapias alternativas. Tomó también la iniciativa de declarar la gratuidad de la medicina alternativa en Inglaterra, razón por la cual encargó informes oficiales para determinar cuánto dinero se ahorra el Sistema Nacional de Salud al introducir estas prácticas entre la población. La postura tan firme del príncipe a favor de este tipo de terapias ha despertado incluso severas críticas entre sus oponentes, sobre todo a partir de sus recomendaciones para tratar el asma con productos homeopáticos.

LAS DIFERENTES ESCUELAS
* Unicistas. Inspirados en las teorías de James Tyler Kent, utilizan el principio del remedio único o similium, que se determina a partir del síntoma principal del paciente y debe administrarse hasta que su efecto lo haga ceder.
* Pluralistas. Al remedio de fondo se agregan los símiles, que abarcan el conjunto de los síntomas del paciente. Se prescriben, entonces, varios remedios en tomas separadas a lo largo del día.
* Complejistas. Es una variante de la anterior que utiliza fórmulas compuestas en las que todos los remedios son complementarios. Se prescribe también similium, por separado y en una dilución más alta.

NACE OTRA MEDICINA
Samuel Friedrich Hahnemann (1755-1843), "el padre de la homeopatía", nació en Dressen, Alemania, y estudió química y medicina en las universidades de Leipzig, Erlangen y Viena. Comenzó a trabajar como médico en 1779, pero al mismo tiempo escribía artículos y libros de medicina en los que protestaba por las prácticas aberrantes de su época, como las sangrías, las purgas y las dosis tóxicas de medicamentos. Terminó abandonando la profesión para dedicarse a la tarea de traductor. Las primeras ideas sobre la homeopatía se le ocurrieron cuando traducía un tratado de medicina de William Cullen, en el que se describen los efectos de la quinina para la curación de fiebres intermitentes. Para investigar este fenómeno, Hahnemann decidió transformarse en su propio conejillo de Indias autoadministrándose dosis de quinina y experimentando la reacción, que resultó precisamente igual a un estado febril.
Esto hizo que el médico asociara los síntomas producidos por la sustancia en un organismo sano con sus efectos sobre uno enfermo: así nacían, a la vez, su paradigmática ley de la similitud y una nueva escuela médica, distinta de la alopática.
La homeopatía fue bien recibida en el marco de la medicina agresiva del siglo XVIII. Frederick Hahnemann, hijo de Samuel, fue también un gran impulsor de su desarrollo. En el siglo XIX, el médico estadounidense James Tyler Kent la refino y popularizó, al mismo tiempo que comenzó a utilizarse en la lucha contra el cólera.
Durante la Segunda Guerra Mundial, la homeopatía se usó para el tratamiento de las quemaduras con gas mostaza y en la década del 80 algunos medios científicos demostraron su eficacia en la prevención de la fiebre del heno.

Hoy, a pesar de que la comunidad científica tradicional no la ha aceptado definitivamente y algunos la rechazan como "pseudociencia", los remedios homeopáticos son utilizados en muchos países del mundo como una posibilidad terapéutica alternativa.

LA FUERZA VITAL
Uno de los conceptos básicos de la homeopatía es que el cuerpo posee un principio o fuerza vital, cuya función es regular la armonía del organismo, proporcionándole una capacidad natural de autocuración. Esto no se refiere sólo a las funciones vitales, sino también a la relación de las personas con el entorno y a la interacción del individuo con el mundo en los aspectos laborales, económicos y sociales.
La homeopatía se ubica en esta concepción vitalista y desde allí trata las enfermedades; se trata de una postura que la arraiga fuertemente con otras concepciones holísticas, como la medicina china o la hindú. Cuando la fuerza vital es intensa y está equilibrada, el organismo puede contrarrestar todos los ataques externos y mantener la buena salud. En cambio, si la fuerza vital se debilita, el cuerpo no puede resistir las agresiones y se enferma.
¿Cuáles son las variables que pueden afectar la fuerza vital? Además de los problemas hereditarios o congénitos, muchos factores de la vida cotidiana tales como la tensión, el estrés, la falta de ejercicio o una dieta mal equilibrada. La modificación de todos estos factores externos es fundamental en el trabajo de autocuración.

LOS TIPOS CONSTITUTIVOS

De acuerdo con la homeopatía, las personas se dividen en distintos tipos constitutivos, que el profesional determina a partir de lo que observa de la personalidad del paciente, su aspecto físico, los síntomas y partes débiles del cuerpo, los hábitos, la dieta alimenticia, los temores y la respuesta a factores del medio ambiente como el habitat, el clima, etcétera. Existen quince tipos constitutivos principales y a cada uno de ellos corresponde un determinado remedio homeopático. Por ejemplo, al tipo constitutivo lypocodium (personas seguras de sí, altivas, intelectuales) le corresponde el remedio lypocodium (musgo de trébol), un polvo extraído del polen de la planta que se usa sobre todo para trastornos digestivos y emocionales por ansiedad.

PULSATILLA

El tipo constitutivo pulsatilla es un clásico entre las mujeres: son emotivas, lloran con facilidad, evitan la confrontación y quieren mantener la paz; suelen ser amables y tímidas, de buen carácter; dependen mucho dei apoyo de los demás y tienen miedo a la soledad y a la muerte. Las zonas débiles del cuerpo son las venas, la vejiga, los intestinos y los órganos reproductores. Tienen cierta tendencia a aumentar de peso y a comer dulces y postres en exceso.
Les corresponde el remedio pulsatilla (anémona), una planta de larga tradición medicinal que la homeopatía aplica para tratar trastornos digestivos y ginecológicos, tos, resfríos, migraña, sinusitis, reumatismo y, en general, problemas emocionales que tienen que ver con ansiedad y depresión.

LOS REMEDIOS HOMEOPÁTICOS
Comprenden aproximadamente dos mil sustancias diferentes, derivadas de los reinos mineral, vegetal y animal. Entre los de origen mineral, algunos (como la silica) son producidos por el mismo organismo y aparecen en distintos tejidos como oligoelementos. Muchos de estos minerales pierden parte de sus propiedades en el proceso de preparación como remedio homeopático (el arsénico y el mercurio pierden, por ejemplo, su toxicidad) mientras que otros las ganan (la silica es inerte fuera de la homeopatía). En el reino vegetal hay una gran variedad de ejemplos con una larga historia en la medicina, como la chamomilla o la ipecacuanha, y otras que fueron utilizadas por primera vez por estas terapias, como el lypocodium. La cebolla es una de las pocas comestibles que sirven para la curación homeopática.
Entre aquellas que son de origen animal se encuentra el veneno de serpientes, abejas y arañas, que sirve para varios usos, y otra clase de sustancias que derivan de materiales como pus o bacterias.

CÓMO SE ELABORAN
Cuando las sustancias son solubles (derivadas de animales o plantas), se disuelven en alcohol y agua (aproximadamente un 90 por ciento de alcohol y un 10 por ciento de agua) y se dejan reposar entre 2 y 4 semanas, agitando de tanto en tanto. Luego se filtra, hasta obtener lo que se llama tintura madre.
Si son materias primas insolubles (algunos minerales), se las somete a un proceso de molido hasta volverlas solubles y, luego, son diluidas con el mismo método.

Una vez obtenida la tintura madre comienza el proceso de potenciación: se la diluye en agua y alcohol y se la agita enérgicamente. El número que tiene cada remedio homeopático indica la cantidad de veces que ha sido diluido y agitado.

LOS MÁS HABITUALES
Entre los remedios homeopáticos de uso más frecuente se encuentran los siguientes:
* Allium (cebolla). Se utiliza para tratar los dolores neurálgicos y agudos.
* Apis. Se prepara con abejas y se usa para la fiebre, las hinchazones y los dolores ardientes.
* Árnica. Es una planta de larga tradición como cicatrizante y una de las más famosas en homeopatía, sobre todo para las hemorragias, los golpes y el shock emocional.
* Ipecac (ipecacuanha). Se descubrió en Brasil en 1600 y llegó a Europa un siglo después. Se usa para tratar problemas respiratorios y náuseas.
* Cimic. Se la conoce como "raíz de cascabel" y era muy usada por los indios americanos como antídoto contra el veneno de víbora. El remedio sirve para tratar dolores de cabeza y trastornos del parto y la menopausia.
* Gelsemium. Popularmente es el "jazmín de Carolina" o "jazmín amarillo", y es originaria del sur de Estados Unidos. Se emplea para atacar fobias y trastornos del sistema nervioso.
* Hamamelis. Antiguamente se la usaba como loción para la piel. El remedio homeopático está formulado para tratar problemas circulatorios y depresión.
* Hypericum. Es la hierba de San Juan, originaria de Europa y Asia y muy popular en todo el mundo. Se la emplea homeopáticamente para tratar el asma y los problemas de origen nervioso.

VÓMICA

El tipo constitutivo vómica es una persona competitiva y enérgica, ambiciosa, perfeccionista, nerviosa, que no tolera las críticas pero es crítico con los demás, que trabaja duramente y suele estar en puestos de mando, con gran facilidad de expresión y tendencia a consumir demasiadas grasas. Las zonas débiles de su organismo son los sistemas nervioso y digestivo, el hígado y los pulmones.
El remedio que le corresponde es nux vómica (nuez vómica), del que se extrae la estricnina, empleada durante la Edad Media como antídoto para la peste. La homeopatía actual la considera efectiva para estimular el apetito y la micción y para tratar resfríos y gripe, problemas digestivos, insomnio y trastornos derivados de la irritabilidad y el estrés.