Medicina tibetana



Es UNA MEDICINA DESARROLLADA EN EL HlMALAYA, QUE COMBINA LOS POSTULADOS CHINOS CON ELEMENTOS DEL AYURVEDA.

SÍNTESIS PARA CURAR
La medicina tibetana es una síntesis perfecta entre la filosofía para la salud del Ayurveda y las influencias de la terapéutica china, lo que la transforma en una disciplina holística muy profunda, que se plantea no sólo como una forma de cuidar el organismo y curarlo de enfermedades, sino también como un camino de superación del cuerpo y la mente.
Los primeros esbozos se dieron entre los siglos VI y VIII, cuando los expertos tibetanos iban anotando sus experiencias en la práctica médica. A fines del siglo VIII, Yutog Yoindain Goinbo compila Los cuatro tantras médicos, considerado el texto fundacional de esta especialidad.
Para la medicina tibetana, el cuerpo está regido por tres fluidos energéticos: el viento, la bilis y la flema. Un gran aporte es la explicación psicológica sobre la causa de las enfermedades, ya que cada uno de estos fluidos es un principio energético del cosmos y está ligado a una de las tres aflicciones básicas (el deseo, el enojo y la confusión).
La salud es el estado de equilibrio entre estos tres fluidos y la enfermedad surge cuando uno de ellos se desbalancea, fundamentalmente por dietas o conductas inapropiadas, factores ambientales o infecciones de agentes patógenos.

CÓMO HACER UN DIAGNÓSTICO
El primer método de diagnóstico es la entrevista con el paciente. El médico formula preguntas orientadas a chequear el funcionamiento de los tres fluidos y luego realiza una revisión fisiológica para encontrar el problema. La lectura del pulso es fundamental. Para la medicina tibetana existen

cuarenta y tres pulsos distintos, que el profesional toma aplicando los dedos índice, medio y anular en la zona interna de las muñecas. También observa la lengua, el aspecto general, los ojos y el modo de comportarse y expresarse. Finalmente, un análisis crucial es el de la orina: el médico la examina sistemáticamente en función del color, olor, sedimentación, formación o ausencia de burbujas y secreciones. La orina muy transparente y con espuma demuestra alteraciones de viento. La de color y olor intensos delata trastornos de bilis. La orina pálida o blanca corresponde a problemas en la flema.

NIVELES DE TRATAMIENTO
La medicina tibetana se emplea, fundamentalmente, para tratar trastornos como asma, alergias, cálculos renales y biliares, problemas digestivos, artritis, depresión y esquizofrenia, entre otros. Los medicamentos se elaboran de una manera muy especial y contienen todo tipo de ingredientes (sobre todo plantas, pero también resinas, minerales, metales, etcétera). Por lo general, se establece un determinado nivel de tratamiento, según la afección a tratar:
* El primer nivel es una terapia de comportamiento y nutrición, es decir, la creación o el restablecimiento de los buenos hábitos.
* Si fuera necesario, se plantea un tratamiento con medicación oral, a veces reforzado con otras terapias (friegas, purgantes, inhaladores, baños, enemas suaves, etcétera).
* Si la dolencia no cede, o se trata de un cuadro más severo, se usan masajes, hidroterapia, acupuntura y moxibustión (ver apartados en este capítulo).

LOS MASAJES

Hay varias clases de masajes tibetanos, según cuál sea la problemática. Hay masajes especiales de belleza y rejuvenecimiento (el shirodara, por ejemplo, es un masaje psicoespiritual en el que se vierte aceite de sésamo caliente entre las cejas). Es fundamental crear un ambiente apropiado para la acción del masaje, con colores cálidos, flores o incienso y música relajante. Antes de comenzar, el terapeuta realiza una meditación de purificación.
El masaje comienza por la cabeza y luego sigue por la espalda. Se utilizan técnicas de manipulación para desbloquear las zonas de tensión y purificar el organismo. Son manipulaciones suaves y firmes y, en general, comienzan por otras zonas del cuerpo antes de aplicarse sobre el área afectada.